U2 en Barcelona, gira No Line to Horizon
Todo empezó cuando Esmeralda puso sus entradas de U2 a la venta por Facebook. En un primer momento pensaba que estaban agotadas, pero las agotadas eran las del primer concierto, el del 30 de Junio.

Nuestra mayor sorpresa fue cuando nos enteramos que los teloneros eran nada más y nada menos que Snow Patrol, un grupo que le encanta a Betty. No somos unos grandes fans de U2, nos gustan algunas de sus canciones, aunque soy de los que pienso que a este tipo de conciertos hay que ir ya que pocos grupos se pueden permitir el montaje al que asistimos.

El escenario era una especie de araña cibernética de 4 patas, con una pantalla de 360º y para diseñarlo se basaron en la Sagrada Família de Barcelona, en homenaje a la ciudad que aman tanto que decidieron empezar la gira No Line to Horizon aquí.

El concierto de Snow Patrol nos resultó demasiado corto ya que a las 21,15h ya había terminado para dar paso al de U2. Con respecto a la actuación de los irlandeses, destacar sobre todo a Bono, el carismático cantante que prácticamente lleva todo el peso del concierto a sus espaldas. No faltaron tampoco los homenajes a Michael Jackson, cantando Billy Jean, y a San Suu Kyi, la líder birmana encarcelada. También fue emotivo el mensaje de Desmond Tutu contra el SIDA y la malaria y algo histórico que no pudimos ver porque ocurrió en el primer concierto: la conexión en directo con la Estación Espacial Internacional para dar un mensaje de paz y ecologismo.

No podía terminar sin agradecer, como siempre, a Jessica i Jonàs, que nos prestara su habitación en su casa, cerca de Montjuic. Fue una lástima que sólo fuera una visita fugaz, pero espero que nos volvamos a ver pronto.
Al terminar el concierto nos pasaron varias cosas curiosas. La multitud empezó a esparcirse por toda Barcelona, de modo que encontrabas en cualquier parte a fans con la camiseta de U2. Conocimos a un inglés que no paró de invitarnos a cervezas, a pesar de cabrearse con mi camiseta de rugby de Ireland . El tío andaba un poco tocado y llegó a sacarse un buen fajo de billetes de 20 y 50 € y quemarlos en el bar, todo ello después de tirar al suelo las vueltas del ticket, unos 4 euros.
Después nos fuimos a la zona del Paral.lel, donde estaba el mítico Molino de Barcelona. Buscábamos algún rollo alternativo y paramos en frente del Apolo. Lo primero que hicimos fue preguntar a dos chavales que si conocían algún sitio “alternativo” que no te hicieran pagar 9€ por música basura, y nos llevaron a un bar clandestino. Sí, tan clandestino que aparentemente no era un bar. Estaba regentado por pakis. Apareció un paki en la calle, entró en un portal antiguo. En el hall, a la derecha había una puerta misteriosa, la abrió y de la nada surgió una barra y un local lleno de sillas y sofás recogidos de contenedores, un olor a humedad y polvo tremendo. Y allí nos tomamos alguna cerveza hasta que del agobio nos fuimos.El Paki de la puerta nos regaló una piruleta.
¿Y dónde casi entramos? Pues bien, al lado del bar clandestino estaba la Sala Bagdad, muy conocida en Europa por sus actuaciones porno en directo (ha salido varias veces en la tele, en Vidas Anónimas por ejemplo). La entrada valía 90 euros por persona. Negocié con el segurata una rebaja, y al final nos dejaba entrar por 50€ con consumición, pero me entró un remordimiento de conciencia y lo dejamos estar. Me sentí como un putero que saca la tarjeta de crédito y paga por sexo.
Desestimada esta última anécdota de la noche, decidimos buscar la casa de Jèssica, para lo cual estuvimos andando aproximadamente una hora y 15 minutos.Fue una lástima que se nos acabara la batería de los móviles y nos dejáramos la cámara de fotos. Fueron momentos inolvidables para plasmarlos y enseñarlos a nuestros hijos.

