Y me cogió la tormenta

Definitivamente, creo que me ganaría bien el sueldo siendo hombre del tiempo, en el sentido de que soy capaz de hacer llover. Para ello, sólo tengo que lavar el coche o coger la bici, y ese día hay una probabilidad del 80% de que llueve, nieve o haya tormenta.

Lo que me pasó ayer fue de campeonato. Cogí la bici y fui desde el Campello hacia Bonalba, descubriendo urbanizaciones y caminos que desconocía. Me llamó la atención una en concreto que está a medio urbanizar. De hecho, está la carretera y el alcantarillado, pero a expensas de construir. Parece ser que las obras quebraron o que para construir el otro ala de la montaña, tenían que urbanizar éste. En fin, una chapuza en medio de invernaderos de tomates de la Bonny. La cuestión es que llegué a la carretera que sube a Busot desde el Campello, con la cual tenía una cuenta pendiente: una costereta (en xixonenc) o cuesta (en castellano) que se me atragantó los primeros días  de bici, así que fui a por ella, con un sofoco considerable del calor. Y gracias a ella me di cuenta que la bici es bastante agradecida ya que con un poco de entrenamiento y técnica (por ejemplo, cambiar al plato pequeño) se superan rápidamente los objetivos. Vi a otro ciclista bajar con chubasquero y pensé para mis adentros que qué tio más exagerado. Continué la marcha hasta Busot, concretamente hasta el Partior del Campano, y decidí volverme porque desde arriba se veía algo negro, fuertes nubarrones que subían desde Alacant.

El descenso fue hacia Mutxamel, y en ese breve intervalo, empezó a llover fuerte, muy fuerte, y a caer rayos. Hacía tiempo que no pasaba miedo. Pensaba que llegaría pronto a casa y que me daba a tiempo. Craso error. Menos mal que me refugié en un principio en las torretas de Bonalba, porque la cosa podría haber acabado mal ya que apenas hay un lugar donde recogerse o taparse en esa carretera.

greenshot 2010 05 14 14 39 38 Y me cogió la tormenta

La verdad es que incluso protegido en las torretas, me acojoné tanto que empecé a tocar timbres para que me acogieran, más que nada porque vi caer rayos muy cerca, y nada mejor que una casa con pararrayos. Me jodió bastante que una tipa no me abriera, justo en el momento que más fuerte caía, hasta que vi a una pareja que rápidamente me abrió la puerta. Eran rusos y muy majos. Allí esperé a que el temporal amainara y finalmente, totalmente chopado, regresé a casa por los polígonos de Mutxamel, con todo inundado.

aficiones Etiqueta: , . permalink.