Educar perros en Alicante
El adiestramiento de perros nos puede parecer a veces como un capricho, como algo snob. Sin embargo, los que aman a las mascotas y las quieren educar, muchas veces tienen que recurrir a un adiestrador profesional para hacerles entender órdenes y mejorar su conducta, tal como algunos habremos visto en el programa de televisión El Encantador de Perros. ¿Os suena algo de esta foto?

En los últimos meses he conocido a la empresa ACEA (Adiestramiento Canino en Alicante), cuyo blog está lleno de vídeos de sus perros adiestrados, mostrándonos el antes y el después del trabajo realizado. Podemos ver dobermans agresivos totalmente dominados, dálmatas, bulldogs franceses, labradores, golden retrievers, pastores belga y alemanes, caniches, chihuahuas, etc etc.
Quizás lo que más me llama la atención es el modo de educar a los perros, ya que lo hacen sin tocar a los animales, rompiendo el mito de pegarles para que obedezcan. Esta técnica se llama Adiestramiento Positivo (sin violencia), y entre las órdenes están la de sentarse, venir aquí, quieto, túmbate, paseos, etc. Y también es de destacar que adiestran los perros a domicilio en toda la provincia de Alicante y Murcia, y siempre delante del dueño/a. También ofrecen otros servicios como pasear canes, psicología canina, etología, etc. Y tienen programa en Radio Milenium Alicante, que por cierto, nunca he podido sintonizar (creo que sólo se escucha bien en la Alicante capital)
Con respecto a mi experiencia personal con ellos, nos han cuidado a las perritas cuando nos hemos ido de viaje y hemos quedado encantados. Se nota que disfrutan haciendo su trabajo, ya que no paran de contarnos anécdotas. Yo en particular, he aprendido muchísimo en poco tiempo.
Como prueba, ete aquí unos vídeos de un perro amaestrado en Xixona (Alicante), paseando por la Plaça:
Y el blog de los perritos: Educar Perros en Alicante
Coque Malla en Xixona, Alicante

Tarde pero por fin lo publico. Coque Malla estará en Xixona este viernes 30 de Octubre, en la sala Bebop. El concierto forma parte de la gira “La hora de los Gigantes” y será en acústico.
Las entradas ya están a la venta, a 18 € la anticipada y 20 € en taquilla.
Espero ir, aunque de momento se me han solapado en esas 12 horas 4 “eventos”.
Más información: Bebop
Exijo a Alicante
De algún modo u otro, todos somos vasallos de alguien o de algo, es decir, admitimos las jerarquías, aunque de una manera más racional que otras especies, como por ejemplo, los canes. Y aunque sea de manera inconsciente, exigimos a nuestros superiores que sean competentes, incluso mejores que nosotros, incluso que nos lideren y nos guíen para poder hacernos mejorar. Por muy bueno que sea un deportista, éste siempre se subordina frente a su entrenador, quien tiene más experiencia y sabe más. Por muy bueno que sea un alumno, éste siempre escucha y atiende a su maestro o mentor.
Pues bien, se da el caso de que tenemos una capital de comarca que en principio, debería ser un referente cultural y social para los pueblos vecinos. Se da el caso también que esa capital de comarca es también capital de provincia, motivo por el cual nos podemos sentir unos privilegiados de tenerla tan cerca. No obstante, Alicante, nuestra ciudad, nuestra capital, anda hoy en día muy lejos de lo que a nosotros, sus compañeros y vecinos, nos gustaría (al menos a mi). Intentaré explicarme, sin ánimo de ofender a nadie.
Hasta hace unos años, un alicantino no se diferenciaba tanto de un jijonenco o un mutxamelero. Compartían costumbres, cultura, tradiciones. Hoy en día, Alicante ha tomado el modelo centralista francés de parisinos y provincianos. Es una ciudad de paso, desarraigada, que ha olvidado en gran medida a su cultura y a sus intelectuales. Es un centro de servicios, de funcionariado, de médicos y abogados, de compras y de El Corte Inglés, de playas, restaurantes y turismo, de colegios “concertados”. ¿Y hay algún problema con eso? Pues en principio no y además, ya nos hemos acostumbrado a ello.
No obstante, a punto de cumplir los 30, me he dado cuenta de que ya es hora de exigir a Alicante algo. He vivido en Alicante, he trabajado allí, he estudiado en sus bibliotecas, y desde pequeño tengo muchos amigos allí. Por ejemplo, sin ánimo de generalizar, me arriesgaría a decir que para un jijonenco/a, Alicante, a 25 Km. es su segunda casa. Hay determinados negocios que en Jijona no suelen funcionar o simplemente no existen, y el motivo es que estamos tan acostumbrados a bajar a Alicante, aunque sea a comprar una bufanda, que no nos damos cuenta. Estoy seguro de que muchos alicantinos se sorprenderían si supieran todo lo que conocemos a Alicante, a pesar de “vivir en las montañas” junto a Pedro y Heidi.
En definitiva, sentimos Alicante como algo nuestro, aunque desgraciadamente, cuando bajamos tenemos que cambiar el chip, y me atrevería a decir que nos comportamos de manera distinta porque la gente que encontramos nos resulta muy distinta, y no creo que sea por el cosmopolitanismo. Y no sólo pensamos que Alicante es algo nuestro, sino que en mi caso, me gustaría que Xixona (y otros pueblos de la comarca) la sintieran los alicantinos como algo suyo, y no sólo para subiralaCarrasquetacuandonievaparallenarelcapotdelcocheybajarmeamicasasinque
sederritahaciendounacoladenarices.
Por lo tanto, a estas alturas, me veo en la obligación, con vuestro permiso, de exigir a mi capital varias cosas. Exijo a Alicante que se convierta de una vez en un referente cultural, no sólo a nivel nacional e internacional, sinó también a nivel local. Exijo a Alicante que me haga sentir alicantino y vivir sus calles, monumentos y espacios, no sólo Maissonave y Alfonso el Sabio. Exijo a Alicante que nos enseñe su historia, sus intelectuales y su tradición. Exijo a Alicante que comparta las fiestas patronales conmigo, por ejemplo, convertir sus “Fogueres” no sólo en una mascletà y en la fiesta nocturna. Exijo a Alicante que conozca más su entorno y se dé cuenta que no sólo es costa y playa. Exijo a Alicante que se cuide más a sí misma, que se quiera un poco más, y que tenga menos soberbia. Exijo a Alicante que recuerde que antes de convertirse en ciudad y capital, fue pueblo, y humilde. Exijo a Alicante que me haga sentir los colores del Hércules CF. Exijo a Alicante que se exija a si misma ser la representante de todos.
Podemos pensar que cuanto más crece una urbe, más complicado es mantener su identidad o el apego de sus ciudadanos. Pero sin agravio comparativo, nos podemos fijar, por ejemplo en Elx, que ha crecido en los últimos años y no por ello ha dejado de sentir sus tradiciones y mantener sus patrimonios de la humanidad. Podemos mirar también hacia Alcoy, donde cuidan su entorno, cultura y tradiciones como nadie, quizás en exceso. O incluso podríamos mirar a Valencia, donde los valencianos de capital, desde mi punto de vista, son bastante parecidos a los valencianos de las periferias. Y si queremos ir más lejos, podemos mirar a mi ciudad prometida, Barcelona, la más cosmopólita de todas y que no por ello ha perdido su identidad.
Y después de analizar a estas ciudades y tras algún que otro debate, me he dado cuenta de que todas ellas tienen un denominador común que quizás haya sido lo que más ha echado en falta Alicante: todas son ciudades industriales y han mantenido una burguesía más o menos activa dentro de la propia ciudad, y para la propia ciudad. En Alicante, creo que esto no ha ocurrido, siendo una pequeña sucursal o como he dicho antes, un sitio de paso, de modo que todo lo bueno que teníamos, se ha ido fuera, y no voy a hacer el comentario fácil de que todo lo malo ha venido aquí, porque no es cierto.
Quizás esté siendo demasiado crítico y muchos de vosotros no compartáis mis líneas. No todo es tan negativo. Gracias a Dios, en los últimos tiempos, he tenido la suerte de encontrar alicantinos que sienten su ciudad, incluso su comarca y su provincia. Y los he encontrado por motivos de trabajo y sobre todo gracias a Internet y los blogs. Y seguro que hay muchos más. A pesar de que no los encuentre, seguiremos buscando.
En definitiva, cambiemos el “exijo” por el “me gustaría”. Me gustaría que Alicante me enseñara cosas de ella y se erigiera como una capital líder y con personalidad propia, y no sólo como una ciudad con playa, puerto, centros comerciales y sin chicha ni limoná.
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Fotos extraídas de la galería de Flickr de Victor Pincho y jrgcastro
Dejar de fumar o el error del tabaco
Hoy se cumplen 4 semanas sin fumar

Yo era un fumador eventual, social o de fin de semana, o ni eso. En mis años de estudiante en Valencia, en cuarto de teleco, allá por el 2002, empecé a fumar “el de después de comer”. Después pasé a “el de después de cenar”. Después a media tarde, fumaba un cigarrito porque “sentaba bien”. Y así hasta que un día, mientras hacía un trabajo de Sociedad de la Información, me di cuenta de que en una tarde, habían caído unos 5 o 6, sin pestañear. El dia que me apeteció un cigarrito para desayunar, fui consciente de que ya pertenecía al club de los fumadores. Como ya no hacía deporte, me dio un poco igual y me dediqué a “disfrutar” del tabaco junto a las compañías que también disfrutaban de él.
Y así he estado durante unos 7 años, “disfrutando” hasta que hace unos días, antes de lo previsto, dije BASTA. Pensaba que sería muy difícil abandonar los casi 40 cigarrillos diarios, que iba a necesitar pastillas o atención médica (motivo por el cual lo he ido dejando para “más adelante”), que moriría en el intento, que no tendría fuerza de voluntad, etc. Pero es que precisamente, lo que tiene el tabaco es esa fuerza psicológica contra ti. Te engaña, te crea placer, te crea necesidad, te vence, y todo poco a poco, sin causarte deterioros físicos apreciables a simple vista (como hacen otras drogas). Te pone las cosas difíciles, hasta tal punto que te hace sentir incapaz e inseguro para que no le abandones. Creedme, ES TODO PSICOLÓGICO.
Amoniaco, monóxido de carbono, alquitrán, azúcar, CO2… Todos estos componentes tan dispares, propios de productos de limpieza, del mar, de los motores de los coches, etc. nos metemos en los pulmones. Y lo peor de todo es que nos gusta. SÍ NOS GUSTA, ME GUSTA. Me encanta fumar, lo he dejado, pero todos los días me apetece fumarme unos cuantos cigarrillos. Pero es que, precisamente, está hecho para que me guste. Los filtros tienen microagujeros que cuando ponemos los dos dedos al fumar, se tapan e introducen más cantidad de estos componentes que los que realmente marcan en la cajetilla. ¿Por qué? Porque las máquinas que miden esto, aguantan los cigarrillos con unas pinzas y no tapan el filtro </visto_en_un_documental>.
El tabaco, sobre todo por culpa de la nicotina, es tan fuerte que ha hecho que me pase toda la infancia y adolescencia pidiéndole a mi padre que se deje de fumar los 3 paquetes diarios de Rothman’s. Y cuando él lo deja, me engancho yo, y encima trato de justificarlo.
Los motivos por los que lo he dejado (espero no volver a caer, que todavía es pronto):
- me noto cansado
- me duele el pecho
- cuesta respirar, sobre todo por las mañanas
- cuando hago deporte, no confío en mis posibilidades porque estoy sucio por dentro, no puedo competir en igualdad de condiciones, no me puedo superar. Hay un factor externo y consentido que me obstaculiza.
- es muy caro (calculo que en un año me gastaré unos 1200 € o más)
- quiero darle una alegría a mis padres
- puede provocar infertilidad
- me quita libertad y me humilla
- No me gusta estar en un espacio libre de humos y tener que salir fuera a fumar cada cierto tiempo. Entre otras cosas, me rompe el ritmo de trabajo/ocio. Ejemplos: aeropuertos, institutos, oficinas, fábricas, conferencias…
- Odio la sensación de “quedarse sin tabaco” y tener que comprar todos los días. Somos capaces de no ir a comprar el pan e improvisar algo en casa. Sin embargo, si falta tabaco coges el coche y vas donde haga falta.
- Mi trabajo no presenta una gran actividad física. Es más bien estático. Si no me muevo y encima fumo, dentro de unos años no podré ni con mi alma.
- La casa, el coche, el entorno, es mucho más sucio.
Podría enumerar más motivos, pero lo voy a dejar ahí.
En Resumen:
Sigo con ganas de fumar, aunque cada vez menos. Espero no caer de nuevo en el tabaquismo, quizás la droga más letal. Animo a todos a dejarlo, que no es tan complicado, y para algo está el orgullo. Creo que en un mes he engordado, pero pronto perderé estos kilos. Betty también lo ha dejado, y con el dinero que ahorremos, prepararemos un gran viaje. Eso sí, el puro de las bodas y de l’Entrà no me lo quita nadie.
Foto extraída de modulomédico



